MANUAL BASICO DE CRIMINOLOGIA CARLOS ALBERTO ELBERT PDF

Espasa-Calpe, Madrid, Buenos Aires, marzo de Nuestra actividad 13 Carlos Alberto Elbert en este campo no genera incumbencias, no permite resolver casos ni tratar pacientes. Editorial Universidad, Buenos Aires,

Author:Akikora Nara
Country:Cameroon
Language:English (Spanish)
Genre:Technology
Published (Last):25 July 2011
Pages:78
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ISBN:982-2-24088-708-6
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A Silvia ndice Prlogo Introduccin Captulo 1: El acceso al conocimiento Captulo 2: El saber cientfico Captulo 3: Los precursores Captulo 4: El positivismo criminolgico Captulo 5: La criminologa argentina Captulo 6: La etiologa criminolgica Captulo 7 El enfoque sociolgico 11 13 17 27 35 47 57 69 81 93 Captulo 8: La sociologa crtica Captulo 9: Penas y sistemas penales Captulo La reduccin de poder penal Captulo Los abolicionistas Captulo Los sistemas penales latinoamericanos Captulo El futuro cientfico de la criminologa Bibliografa Programa: Curso de Posgrado de Derecho Penal y Criminologa Anexo documental Prlogo La obra que pongo a consideracin de los lectores tiende a cubrir la necesidad eminentemente prctica de ofrecer a mis alumnos de grado y posgrado un texto sistemtico que se adapte al programa de mis cursos, que alcanzaron una cierta hegemona en varias Universidades Nacionales de nuestro pas.

La mayor dificultad para mis alumnos radic siempre, como era de prever, en la dispersin del material y las fuentes, bastante inevitable en una disciplina cientfica que sufri tantos avatares a lo largo del siglo XX. Como si fuese poco atender a dos fuentes bsicas en idioma castellano, a saber lo que se ha publicado en Espaa y en Amrica Latina, cabe recordar la exuberancia bibliogrfica en otros idiomas, como ingls, alemn, portugus e italiano y las diferentes traducciones que van y vienen en un campo que se ha caracterizado histricamente por sus trasvasamientos e influencias internacionales.

Adems, sealo que durante las ltimas dcadas florecieron en Amrica Latina docenas de revistas especializadas, en las que publicaron sus ideas muchas veces por primera vez una legin de jvenes entusiasmados por las posibilidades analticas y crticas de esta disciplina. En suma, discernir una lnea de razonamiento y exposicin criminol- gica que tome en cuenta su evolucin histrica, sus corrientes, sus mtodos y representantes, es una tarea muy ardua, que no cualquiera est dispuesto a emprendei, en tanto implica una misin inacabada desde el vamos, una misin que se ver forzada a los resmenes, simplificaciones y omisiones, involuntarias y de las otras.

Tambin resulta imposible abarcar de un modo satisfactorio lo publicado en Latinoamrica, por su magnitud, por una relativa incomunicacin que rein entre pases por las distancias e idiosincrasias tan variadas, que ahora aproximan los nuevos medios electrnicos.

Los intercambios se han dado ms bien entre colegas muy vinculados, que pudieron protagonizar los ltimos encuentros y congresos, mantenindose en constante comunicacin. Mas no cualquier estudioso puede asumir los costos de viaje que representa moverse de Mxico a Argentina, o de Brasil a Costa Rica, por dar algn ejemplo. Es obvio que ya existen varios manuales de la materia, algunos muy exhaustivos, como el del espaol Antonio Garca - Pablos de Molina1 y varios ms que se detallan en la bibliografa general.

Sin embargo, por exceso o por defecto, es difcil adaptar un nico texto a un curso que se propone metas siempre emparentadas con la visin 1. Espasa-Calpe, Madrid, Algn profesor simpatizar por el positivismo, otro por la medicina forense, y los ms por las investigaciones sociolgicas, psicosociales o antropolgicas.

Habr quien se interese por la historia criminolgica como en mi caso y tambin quien vaya directamente a un tema central de su preferencia, como podran ser la naturaleza del control social o los temas crceles, polica, menores, sistemas punitivos, etc. Dada la atomizacin que vive la materia en este fin de siglo, se hace cada vez ms frecuente la publicacin de textos con recopilaciones de autores varios, hablndonos cada uno de ellos de aspectos del control desde diversos enfoques y con escasa interconexin recproca.

El propsito de este manual es muy simple: quiero dotar a mis alumnos futuros como anticip de un texto bsico que les permita seguir las clases con un hilo conductor, que no me cansar de repetirlo dehe ser constantemente enriquecido con la bibliografa de fondo que en cada caso se recomienda, o la que los alumnos puedan procurarse por s mismos.

Si el objetivo inicial es prctico, ello no quiere significar que el trabajo se desinterese del rigor terico.

Por el contrario, esta sntesis resulta de las desgrabaciones de mis cursos, con retoques y ampliaciones, pero fundamentalmente con la base de intensas discusiones previas con quienes fueron mis alumnos, entre los que se contaron muchos profesores universitarios de excelente nivel que cursaron mis posgrados.

De todos modos, no estoy satisfecho con esta primera versin, porque s que el paso del tiempo me obligar a m o a otros autores, a reformularla con novedades de todo tipo, que bullen en este fin de siglo que parece haber pasado por encima a la modernidad con una aplanadora. Queda por saber cunto combustible tiene todava la maquinaria iconoclasta globalizadora.

Por ahora, me limito a ofrecer esta modesta sistematizacin como un experimento inicitico, con el mayor optimismo, y luego veremos qu debe hacerse con ella. Buenos Aires, marzo de Introduccin Los cursos de Criminologa en nuestras Universidades aludo en especial a las Facultades de Derecho donde dicto todos mis cursos responden a una necesidad de conocimiento insuperable sin el aporte de esta disciplina: la profundizacin interpretativa de las ciencias penales desde enfoques no normativos, y por ende muy dinmicos, ligados a los procesos sociales en constante cambio y crisis, por oposicin a la estabilidad y rigidez de las estmcturas legales cjue, justamente, son mera formalizacin coyuntural de una seleccin de valores.

El enfoque criminolgico no slo no es jurdico, sino que tampoco necesita ser exclusivo de alguna otra disciplina, porque, como se ver, la criminologa se entiende como una estmcturacin de conocimientos de variada procedencia, que se articulan interdisciplinariamente entre s. Unas metas realistas indican que estos cursos deben proporcionar informacin, aquella que no proveen los estudios regulares de las disciplinas intervinientes en la criminologa.

Por caso, las facultades de derecho carecen en sus planes regulares de estudio de la materia criminologa, que suele ofrecerse en cursos optativos. La enseanza esencial para el futuro jurista es el entrenamiento normativo en derecho penal y procesal penal, generalmente sin evaluacin alguna de su funcionamiento concreto.

En suma, la criminologa permite a los juristas, socilogos, psiclogos, etc. Esta disposicin intelectual, pone forzosamente en relacin con publicaciones, autores o ideas que no proceden del campo acadmico originario y que generalmente se desconocan con anterioridad.

La informacin permitir a los participantes estar atentos a lo que suceda en este campo de trabajo, identificar a los formadores de opinin y a los tericos, registrando la continuidad de su produccin y la coherencia de sus ideas. La formacin de los estudiantes en criminologa es otra meta a lograr, que se consigue cuando la apertura crtica permite cuestionar muchos de los conocimientos cientficos previos por caso, jurdicos ubicando las instituciones en una visin dinmica y descubriendo los intereses de todo tipo que subyacen en su consagracin como elementos indispensables para la vida social.

En este sentido, la criminologa con enfoque crtico no proporciona herramientas tcnicas o prcticas ni conocimientos especialmente orientados a habilitar para un trabajo profesional, como la abogaca, la psicologa o la medicina. Nuestra actividad 13 Carlos Alberto Elbert en este campo no genera incumbencias, no permite resolver casos ni tratar pacientes.

Eso s, posibilita una revisin terica cuyas conclusiones pueden determinar importantes cambios institucionales, legislativos, o incluso de tratamiento de clientelas dentro de las distintas disciplinas. Ya se ver cmo funciona esta trama de conocimientos escrutadores de la sociedad y su relacin con la sociologa.

Lo importante es percibir, desde un comienzo, que en la mayor parte de los casos, los estudiantes ingresan a un terreno nuevo que tal vez conozcan fragmentaria y contradictoriamente y que no motive en ellos vocacin alguna por el estudio de estos temas, conformndolos con la mera disponibilidad intelectual de una nueva herramienta interpretativa.

La ltima etapa que razonablemente puede esperarse de estos cursos, es la de promocin de actividad criminolgica, a travs de quienes s descubran en la disciplina potencialidades de investigacin, anlisis y crtica inditos y apasionantes. Es en este sector de interesados donde se podr ubicar a los futuros investigadores, tericos y analistas, que irn intentando experiencias docentes, se sentirn atrados por los congresos y debates especficos, y que, probablemente, comiencen a publicar sus trabajos y anlisis, ligndose de modo ms o menos regular a la bsqueda cientfica de saber criminolgico.

Es utpico pensar que aquellas tres metas docentes sean alcanzadas por todos los alumnos que participen de algn curso, pero s es seguro que muchos pueden lograrlo, lo que, lgicamente debera colmar las expectativas del docente.

No obstante, la informacin y la formacin son la meta inmediala y aiitosuficiente de los cursos de posgrado. La capacidad de investigacin y trabajo posteriores constituyen, por el contrario, un objetivo mediato que asegura la supervivencia y el mejoramiento futuro de la disciplina mediante el trabajo de quienes asumen un compromiso permanente con ella. El programa de este manual es un forzoso recorte del vasto campo de investigacin y anlisis que el conocimiento criminolgico acumul en todo el mundo a lo largo de ms de un siglo, perodo en el cual sus enfoques fueron puestos al servicio de las ms contradictorias ideologas, enfoques tericos y proyectos poltico-criminales.

Si la objetividad es imposible en la ciencia a secas, mucho ms lo es en materia de ciencias sociales, en las que estamos involucrados como objeto siendo sujeto investigador. Las ideas y convicciones de los criminlogos, ms all de ciertas coincidencias centrales, son esencialmente polmicas y diversas.

En consecuencia, la seleccin del espacio que aqu se expone no es objetiva ni consciente ni inconscientemente y responde en buena medida a la vivencia personal de la disciplina que materializa el autor.

De todos modos, la intencin que me mueve no es la inducir a los lectores a pensar de cierto modo, sino a nivelar sus conocimientos fundamentales sobre criminologa, casi a brindar una crnica de ella, a partir de la cual puede asentarse la discusin terica.

Si, como me ha ocurrido, algn alumno de posgrado cree fervientemente en la existencia del "delincuente nato", es preciso que se pueda informar tambin sobre las autorizadas opiniones que reniegan de esa hiptesis, y sus fundamentos. No slo la informacin bsica debe ser compartida para establecer un dilogo en esta disciplina, sino tambin una serie de 14 Manual bsico de Criminologia herramientas conceptuales, entre las que debe sealarse, en primer lugar, al lenguaje.

Sucede que, en criminologa, se emplean conceptos tomados de diversas disciplinas, a los que se dan usos indistintos en varios sentidos. En el propio lenguaje comn hay conceptos con significaciones unvocas y multvocas, y la cuestin llega a ser un problema relevante en ciencias. En el campo epistemolgico ha adquirido gran importancia el papel de la semitica para dirimir muchos debates interpretativos de lo que se discute. Las reglas que rigen los signos del lenguaje son de tres tipos: sintcticas, semnticas y pragmticas.

Se trata del orden de los signos, de las relaciones entre ellos y sus significaciones, y de la relacin de los signos con los usuarios. La comunicacin slo es legtima respetando las normas semiticas correspondientes. La lgica del pensamiento y su transmisin es, entonces, un requerimiento inicial de la actividad en criminologa, como en cualquier otra disciplina cientfica, para evitar desenlaces disparatados o irracionales con fundamentos de apariencia cientfica, que, aunque parezca extrao, se han dado reiteradamente en la historia cientfica, hasta en la actualidad.

En la Europa de los noventa, lleg a adquirir relevancia en la criminologa la aplicacin de investigaciones histricas, que vienen a revelar interesantes aspectos, muchas veces desconocidos, de la evolucin disciplinaria. Comparto la conviccin sobre la importancia del enfoque historicista, y ello explica el espacio que dedico en este trabajo al estudio de la evolucin histrica de las ideas criminolgicas, con referencia especial a lo acontecido en la Argentina, que fue un pas precursor en la materia, desde fines del siglo XIX y hasta mediados del presente.

Las obras de Beccaria, Dai"win y Spencer, y las de los representantes italianos y argentinos del positivismo criminolgico, Lombroso, Garfalo, Ferri e Ingenieros, merecen un prolijo anlisis, orientado a la explicacin de diversos textos legales e instituciones que fueron consagrados por aplicacin de esas ideas.

Los desarrollos criminolgicos a partir de la sociologa norteamericana de posguerra inauguran una nueva etapa terica en la disciplina, que abandona totalmente el modelo terico positivista, y tiene un rico desenvolvimiento que llega hasta la actualidad. Como en otros temas, slo sern expuestas 2.

En apareci en francs el libro de los fsicos Alan Sokal y Jean Bricmont, "imposturas Intelectuales", que denuncia incongruencias y falsificaciones conceptuales en la obra de la intelectualidad francesa ms rutilante: Lacan, Kristeva, Baudrillard, Deleuze, Guattari, Virilio, Lyotard, etc. Se les critican muchos textos por ser contradictorios, o directamente incomprensibles, englobndolos en un relativismo conceptual posmodernista.

La obra seala minuciosamente falacias y deformaciones que, por la va metafrica, analgica y de abstracciones caprichosas invalidan trabajos de esos autores. En particular, se expondr el modo en que esas ideas influyeron profundamente en Amrica Latina a partir de los aos setenta, por va de diversas recepciones previas, generando una fuerte expansin de la llamada criminologa crtica, hoy en una crisis de agotamiento terico de sus postulados de base marxista.

Es importante recordar que en la actualidad, la sociologa ha adquirido tal papel protagnico, que reclama todo el campo criminolgico para si La crisis terica actual en las ciencias sociales ha favorecido la irrupcin de tendencias nihilistas o escpticas, de franca negacin de las posibilidades cientficas y tericas de una criminologa autnoma o interdisciplinaria.

En un libro cuya parte primera publiqu en , sostengo un punto de vista adverso, afirmando y defendiendo las posibilidades de la criminologa como disciplina autnoma de investigacin de los sistemas penales con vistas al siglo venidero.

De su lectura se infiere la intencionalidad de las diversas unidades temticas, su contenido y su progresin, conforme expuse en esta parte. El contenido del presente manual se desarrollar siguiendo lo ms estrictamente posible ese programa, reemplazando las unidades por captulos. Agradecer a los lectores que me hagan llegar todo tipo de crticas, sugerencias y observaciones que permitan enriquecer esta herramienta didctica, la mayor parte de cuyos contenidos no son creacin del autor, sino patrimonio del conocimiento criminolgico acumulado por la disciplina hasta este fin de siglo.

Criminologa Latinoamericana. Teora y propuestas sobre el control social del tercer milenio. Editorial Universidad, Buenos Aires, Diferencias con el saber cientfico. Ventajas y linnitaciones. El conocimiento precientfico es el que surge de estimaciones y valoraciones directas de los fenmenos, en base a la pura observacin o anlisis sin sistemtica, registros de datos, comparaciones o mediciones.

Esta va de acceso al conocimiento est muy ligada a las influencias subjetivas, y por ende, a los llamados prejuicios, o sea juicios apriorsticos muy difundidos, que no pueden ser comprobados pero que, pese a ello, posibilitan la aceptacin de una verdad aparente.

Por ejemplo, "todos los negros huelen mal", "los pobres son haraganes y ladrones", "los enanos tienen el sexo grande". El saber comn o popular est ligado estrechamente a experiencias prcticas, generalizadas a partir de algn caso; en este sentido, podra serle atribuida una metodologa empricoinductiva, que, como luego veremos, predomina en las ciencias sociales.

Sin embargo, el saber comn se gesta mediante la convivencia social, donde se instalan tabes, supersticiones, mitos y prejuicios; esto es, verdades establecidas que condicionan fuertemente la vida social, por la pura conviccin cultural del grupo. La mayor parte de los juristas que participan en cursos de criminologa de posgrado tienen una experiencia profesional previa que los ha fijado fuertemente a convenciones sociales y a las interpretaciones jurdicas que refuerzan tales convenciones.

Hemos acumulado un bagaje de experiencia de la que nos vanagloriamos y que es reconocido por terceros como una forma del saber: la que "dimana de la experiencia". Con el paso del tiempo, nos volvemos "hombres de consulta" y llegamos a creer que nuestras certezas son poco menos que irrefutables. Sin embargo, nuestro aprendizaje tcnico emprico social est plagado de prejuicios que suelen afectar seriamente esas capacidades de interpretacin adquiridas. Sin quererlo, forzamos conclusiones tendenciosas, que luego inciden fuertemente en las decisiones "objetivas" y "legales" con las que seguimos operando sobre la realidad.

Cuando estos criterios se fijan repetitivamente y alcanzan cierto grado de elaboracin y aceptacin por la comunidad jurdica, pueden llegar a constituirse en una ideologa til para justificar situaciones en nombre de una presunta objetividad racional normativa o jurdica. Recuerdo la letra de un chmame muy conocido, en la que un sargento de polica explica que cuando marca 17 Carlos Alberto Elbert a alguien a sablazos, imprimindole en la espalda el "sean eternos los laureles" de la hoja, no es l quien castiga, sino que lo hace "la autoridad".

Convenciones de este tipo se repiten en todo el orden jurdico, particularmente en la interpretacin de los jueces, que muchos de ellos atribuyen anlogamente al sargento a "la letra de la ley" o a "la voluntad del legislador", como si el intrprete fuese neutral y los textos admitieran una nica lectura posible. Tengo frescos mis recuerdos de infancia, all por el inicio de los cincuenta, cuando un gobierno adopt la costumbre de regalar sidra a los humildes para fin de ao.

He visto cmo los destinatarios vaciaban las botellas en zanjas, para vender luego los envases vacos en almacenes. Lgicamente, la sidra caliente es horrible, y ellos no posean heladeras; mas sta y otras reacciones paradojaes de los desposedos ante formas de beneficencia que los superaban, fueron interpretadas de inmediato como prueba irrefutable de su ignorancia y su carcter salvaje, irrecuperable para la civilizacin.

Este pequeo ejemplo y otros que se le suman, llegaron a conformar razonamientos generales, como que los pobres estn en esa situacin porque les gusta, lo que, de paso demostrara que poseen una astucia perversa, porque, siendo pobres escuch reciben todo regalado por va de la compasin y la beneficencia que no merecen, mientras los pudientes habran trabajado duro para ganar lo que tienen.

De all se derivan, a su vez, justificaciones del desprecio al marginal: los mendigos usarn el dinero para emborracharse, los nios de la calle estn al servicio de un negocio, las mujeres con nios a cuestas en realidad los alquilan, etctera.

La progresin de tales razonamientos atribuye concluyentemente a los margina- dos diversos vicios como la haraganera, la suciedad, la malicia, la indolencia, la brutalidad y la promiscuidad. Se llega a ofrecer como pruebas de la certeza de esta construccin que "la ventaja de la pobreza es no pagar impuestos" o que basta con ver las antenas de televisin en los ranchos para comprobar que, en realidad, los pobres "tienen confort" y que pese a todo, siempre se las arreglan para pasarla bien.

La nea de razonamiento anterior es la base para fundamentaciones de sentido comn que predisponen decisiones jurdicas, como que los presos lo pasan estupendamente en las crceles, con buena comida y alojamiento gratuito; todo ello sin trabajar. Esta ltima conclusin, de contenido jurdico-criminal, est ligada a prejuicios sociales como los que vimos, ampliamente aceptados y difundidos.

Pretender oponerse a los discursos arraigados en el saber cotidiano con jerarqua de evidencia, resulta por dems difcil, dada su naturaleza y asimilacin.

Todo cuestionamiento racional de estos presupuestos ideolgicos del sistema penal suele toparse con muros emocionales que los defienden. Cuando los partidarios de la pena de muerte se constituyen en legin, muchos fundamentos arrancan de la pura emocionalidad y hasta de la biologizacin de argumentos sociales, como que es preciso "extirpar los rganos enfermos", "arrojar la fruta podrida" o "podar la cizaa" que resultan muy sensatos en sus campos tcnicos de origen, pero no pueden traspasarse sin ms a una objeto no biolgico, como es la sociedad.

Propongo ahora un ejercicio, que tome como base la evidencia de que las crce- 18 Manual bsico de Criminologa les estn llenas de pobres y marginales.

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